Marbelle deja los conciertos para apoyar a candidato presidencial
La música quedó en segundo plano. La cantante Marbelle, reconocida por sus canciones de despecho y sus posturas frontales en redes sociales, anunció que hace una pausa en su carrera artística para adentrarse de lleno en la política. Su debut en este nuevo rol no pasó desapercibido: lo hizo en el Movistar Arena, micrófono en mano, al lado del abogado Abelardo de la Espriella, quien aspira a llegar a la Casa de Nariño. El lema que selló la alianza fue claro: “Firmes por la patria”.
Entre banderas, aplausos y discursos de corte patriótico, la artista aseguró que su decisión está motivada por una preocupación “real” por el rumbo del país. Sin embargo, más allá del espíritu patriótico que intentó transmitir, su intervención dejó ver un tono combativo y un discurso cargado de críticas al gobierno nacional.
Con su característica franqueza, Marbelle no evitó la confrontación. Lanzó dardos contra el presidente Gustavo Petro y sus simpatizantes, reafirmando su papel como una figura mediática más cercana a la controversia que al consenso. “Me encanta cómo los pobres petristas frustrados se conectan a mis en vivos”, dijo entre risas, alimentando la polarización política que ha marcado su presencia pública en los últimos años.
También insistió en que el evento no necesitó “tamales ni plata amarrada a los tamales”, en lo que parece ser un mensaje directo a viejas prácticas clientelistas, pero sin dejar de utilizar el espectáculo y la emocionalidad para capitalizar la atención pública.
El salto de Marbelle a la arena política no sorprende del todo, considerando su activismo digital y su apoyo recurrente a sectores conservadores. No obstante, su decisión reaviva el debate sobre la creciente tendencia de figuras del entretenimiento que buscan transformar su visibilidad mediática en capital político.
Para algunos sectores, su presencia simboliza un respaldo emocional a De la Espriella, quien también genera controversia por sus posturas y estilo confrontacional. Para otros, se trata simplemente de un intento mediático que mezcla espectáculo y política, una fórmula que parece ganar terreno en tiempos de redes sociales y polarización constante.
En un país donde la confianza en los partidos tradicionales se ha debilitado, figuras públicas como Marbelle pueden atraer audiencias, pero también profundizar las divisiones. Su nuevo papel promete titulares, debate público y, seguramente, más confrontación.
El escenario ahora no será el musical, sino el electoral. Y aunque el público cambie, el tono parece ser el mismo: directo, polémico y diseñado para no pasar desapercibido.
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